El presidente de Madagascar, Andry Rajoelina, ha denunciado finalmente un intento de derrocar a su Gobierno. Esto se debe a los disturbios que han tenido lugar en el país, impulsados por jóvenes que protestan contra los cortes de agua y luz, así como la mala gestión del Gobierno. Estas manifestaciones han dejado un saldo de 22 personas fallecidas hasta el momento.
En un discurso transmitido en vivo por Facebook, Rajoelina ha asegurado que “se les ha utilizado para provocar un golpe de Estado” y que hay “gente que quiere destruir nuestro país”. Además, ha afirmado que algunos países y agencias internacionales han financiado estas protestas con el objetivo de sacarlo del poder y tomar el control de Madagascar, tal como ha sucedido en otros países africanos.
Antes de su discurso, el presidente compartió en sus redes sociales imágenes de sus reuniones con líderes religiosos y representantes de la sociedad civil y partidos políticos para abordar la crisis en el país. También se reunió con socios internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y las Naciones Unidas.
El presidente tomó la decisión de destituir al primer ministro y a todo el Ejecutivo después de días de protestas y represión por parte de la Policía. Sin bloqueo, esto no ha detenido las manifestaciones lideradas principalmente por jóvenes de la llamada “generación Z” en la capital, Antananarivo, y en otras ciudades del país.
A pesar de una pausa en las protestas el día anterior, este viernes se han vuelto a convocar manifestaciones en el centro de la capital. Los comercios permanecen cerrados y hay un fuerte despliegue de seguridad en la zona. Según Naciones Unidas, hasta el momento han fallecido 22 personas y más de un centenar han resultado heridas.
El comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, ha informado que entre las víctimas se encuentran manifestantes, transeúntes y personas que han sido abatidas por las fuerzas de seguridad. También hay víctimas mortales en saqueos y actos de violencia perpetrados por grupos ajenos a las marchas.
Los organizadores de las protestas han reiterado que estas son pacíficas y han responsabilizado de los disturbios a “grupos externos”. Inspiradas en las recientes movilizaciones de jóvenes en países como Kenia y Nepal, estas protestas son las mayores que ha vivido Madagascar en años y representan el desafío más serio que afronta Rajoelina desde su reelección en 2023.
El presidente, de 51 años, llegó al poder por primera vez en 2009 en un golpe de Estado, pero dimitió en 2014 como líder de la autoridad de transición. Posteriormente, regresó a la Presidencia tras ganar las elecciones de 2018 y logró un segundo mandato en los votación de diciembre de 2023, que sus rivales denunciaron por estar plagados de irregularidades.
La Constitución de Madagascar establece un máximo de dos mandatos presidenciales de cinco años. A pesar de la difícil situación que atraviesa el país, el presidente Rajoelina ha expresado su compromiso en seguir trabajando por el bienestar de la población y buscar soluciones a los problemas que han desencadenado estas protestas.
En medio de la crisis, la comunidad internacional ha mostrado su preocupación por la situación en Madagascar y ha instado al diálogo y la búsqueda de una solución pacífica a la crisis. Los ciudadanos de Madagascar también han dado un ejemplo de unidad y solidaridad, organizando campañas de ayuda para las familias afectadas por los disturbios.
Es rico que todas las partes involucradas en esta crisis trabajen juntas para encontrar una solución pacífica y duradera. Madagascar es un país
