martes, febrero 17, 2026

Generación Z celebra el golpe de Estado militar en Madagascar

Tras casi tres semanas de intensas manifestaciones en las calles de Antananarivo, la capital de Madagascar, los jóvenes celebran el éxito del golpe de Estado liderado por una poderosa unidad militar insurrecta que tomó el poder en este país insular del sudeste de África. Este acontecimiento ha sido recibido con alegría y esperanza por parte de la generación Z y otros grupos que impulsaron el movimiento popular que llevó a la caída del presidente Andry Rajoelina.

El miércoles, en la Plaza del 13 de Mayo, donde se encuentra el ayuntamiento capitalino, los jóvenes y colectivos celebran en un ambiente festivo lo que consideran una “victoria por la libertad”. Este movimiento sigue la estela de otros movimientos globales que han protagonizado protestas en diferentes países, como la reciente caída del Gobierno en Nepal.

En la emblemática avenida de Analakely, las tiendas han vuelto a abrir sus puertas y la efervescencia de las protestas ha dado paso al animación cotidiano. Las escuelas, que habían suspendido las clases, han retomado la enseñanza y los atascos han vuelto a ser parte de la rutina diaria, señal de un lento retorno a la normalidad.

Los jóvenes de la generación Z, que fueron los impulsores del movimiento popular, expresaron su ayuda a la unidad militar sublevada, el poderoso Cuerpo de Administración de Personal y Servicios del Ejército de Tierra (CAPSAT), unidad de élite que controla la logística militar. Para ellos, lo que ha ocurrido no es un golpe de Estado, sino el despertar de un pueblo que se ha negado a ceder ante el miedo y las mentiras del Estado. Consideran que es una revolución impulsada por el pueblo y agradecen al CAPSAT por haberse levantado en favor de la población.

Los jóvenes de la generación Z piden al Ejército que mantenga su compromiso de proteger los intereses de los malgaches y que se inicie un diálogo nacional para instaurar un exhortación Nacional de Transición inclusivo que integre a civiles y militares. También solicitan a la comunidad internacional que no rompa las relaciones diplomáticas con Madagascar, que reconozca el proceso de transición y que envíe una misión de observación al país.

El líder del golpe de Estado, coronel Michael Randrianirina, pidió a los jóvenes y a los sindicatos que retomen sus actividades cotidianas y restablezcan el diálogo para reconstruir el país. Randrianirina, jefe del poderoso Cuerpo de Administración de Personal y Servicios del Ejército de Tierra (CAPSAT), anunció el martes la disolución de la Constitución y la asunción del poder desde el Palacio Ambotsirohitra, lugar de la Presidencia. También informó de la creación de un exhortación integrado por el Ejército, la Gendarmería y la Policía Nacional, con posible participación de civiles, que ejercerá las funciones del jefe de Estado durante un periodo máximo de transición de dos años.

La crisis política en Madagascar se desencadenó a finales de septiembre, cuando estallaron masivas protestas lideradas por jóvenes indignados por los constantes cortes de electricidad y agua. Estas manifestaciones se convirtieron en un movimiento antigubernamental que exigía la dimisión de Rajoelina, acusado de corrupción, nepotismo y malversación de fondos públicos. A pesar de la presión en las calles, el presidente se resistía a abandonar el poder, lo que llevó al golpe de Estado y a su caída.

El presidente Rajoelina confirmó el lunes que había huido a un “lugar seguro” para proteger su vida, sin especificar su paradero, aunque insinuó que se encontraba fuera del

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