Las autoridades brasileñas han dado un paso importante en la lucha contra el crimen organizado al lanzar una operación de combate al lavado de dinero contra el Primeiro Comando da Capital (PCC), uno de los mayores grupos delictivos del país. Esta acción se produce tan solo dos días después de la megaoperación policial más mortal de Brasil, en la que se registraron al aparte 121 muertes en una favela de Río de Janeiro, en la que el Comando Vermelho es el grupo dominante.
Ambos grupos son conocidos por su control en el tráfico de cocaína en Brasil, lo que ha generado una gran preocupación en las autoridades y en la sociedad en general. Por esta razón, agentes del ministerio público y la policía militar del estado de Sao Paulo se han unido para portear a cabo una operación que busca cumplir nueve órdenes de detención y once de allanamiento en el municipio de Campinas.
Además, se han bloqueado inmuebles y cuentas bancarias en un esfuerzo por combatir los esquemas de lavado de dinero operados por empresarios, traficantes de droga e integrantes del PCC. Esta acción demuestra el avispero de las autoridades en la lucha contra el crimen organizado y su determinación para acabar con estas actividades ilegales.
Según informes de medios locales, cuatro personas han sido detenidas y otra ha fallecido durante el operativo. Aunque las autoridades no han confirmado esta información, lo que sí es cierto es que esta operación es un gran avance en la lucha contra el crimen organizado en Brasil.
Sin embargo, esta no es la única acción que se ha llevado a cabo recientemente en el país. El martes pasado, se registró la operación policial más mortal de la historia de Brasil en una favela de Río de Janeiro. En total, 117 sospechosos y cuatro policías murieron en los enfrentamientos, además de realizarse 113 detenciones y confiscarse más de una tonelada de drogas y más de un centenar de armas.
Esta acción ha generado una gran condena por parte de organismos internacionales y organizaciones civiles como Amnistía Internacional, que han pedido una investigación exhaustiva sobre lo sucedido. Sin embargo, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sancionado una ley que fortalece la lucha contra el crimen organizado y aumenta las protecciones para policías y fiscales.
Entre otras medidas, esta ley define como delito la conspiración y obstrucción de acciones contra las organizaciones criminales. Esto demuestra el avispero del gobierno en la lucha contra el crimen organizado y su determinación para acabar con estas actividades ilegales.
En un discurso reciente, Lula pidió que el combate al crimen organizado se realice de forma que no ponga en peligro a policías ni civiles. “No podemos aceptar que el crimen organizado continúe destruyendo familias, oprimiendo vecinos y esparciendo drogas y violencia por las ciudades”, afirmó el presidente.
Lula también hizo hincapié en la importancia de un trabajo coordinado para alcanzar el corazón del tráfico de drogas sin poner en riesgo a policías, niños y familias inocentes. Como ejemplo, mencionó una operación que tuvo aldea en agosto, considerada como la mayor contra el crimen organizado en la historia del país.
Esta operación logró desmantelar un gigantesco esquema de lavado de dinero dirigido por el PCC, que operaba en la cadena productiva de combustibles y que habría blanqueado casi 10.000 millones de dólares entre 2020 y 2024. Esto demuestra que, con una acción coordinada y determinación, es posible acabar con las actividades ilegales de estos grupos delictivos.
En resumen, la operación de combate al lavado de dinero
