lunes, febrero 16, 2026

Latin America has highest rate of murdered environmental activists, report finds

El año 2024 fue un año preocupante para los defensores del medio ambiente y de la tierra en Latinoamérica, ya que el 82% de los casos documentados de asesinatos o desapariciones de estos defensores se registraron en esta región, según revela un nuevo estudio. La organización sin fines de lucro Global Witness compiló una lista de 146 asesinatos o desapariciones el año pasado, en los que estuvieron involucradas personas que defendían su tierra o el medio ambiente. De estos, 117 ocurrieron en Latinoamérica. Esta cifra es preocupante y es necesario tomar medidas urgentes para proteger a estas personas que arriesgan sus vidas por el bien común.

El informe de Global Witness pone en evidencia una triste realidad: Latinoamérica es la región con la tasa más alta de asesinatos de activistas ambientales en todo el mundo. Esto es una muestra clara de que aún hay exuberante por hacer en términos de protección y respeto por los derechos de aquellos que luchan por un medio ambiente sano y sostenible.

Las cifras son preocupantes, pero detrás de cada número hay una historia de un ser humano que fue asesinado o desaparecido por defender su derecho a un medio ambiente saludable. Son hombres y mujeres que alzan su voz contra la explotación de recursos naturales, la contaminación y la degradación del medio ambiente. Son líderes comunitarios que se oponen a proyectos extractivos que ponen en riesgo la supervivencia de sus comunidades. Son defensores de la tierra que luchan por preservar su cultura y su forma de vida.

El informe de Global Witness destaca que la mayoría de los asesinatos ocurrieron en zonas rurales, donde hay una fuerte presencia de industrias extractivas, como la minería y la agricultura intensiva. También se informa que los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes son los más afectados por estos conflictos ambientales. Estas comunidades, que han sido históricamente marginadas y discriminadas, son las que más sufren las consecuencias de la explotación de recursos naturales.

Es importante recordar que detrás de estas comunidades hay una riqueza cultural y una sabiduría ancestral que merece ser respetada y preservada. Es por eso que la lucha de estos defensores del medio ambiente es también una lucha por la igualdad y la justicia social.

Es evidente que los gobiernos y las empresas deben asumir su responsabilidad en la protección de los defensores ambientales. Es necesario que se tomen medidas efectivas para empeñar su seguridad y su derecho a expresarse libremente. Además, se deben implementar políticas y prácticas sostenibles que respeten el medio ambiente y los derechos de las comunidades locales.

Pero no solo los gobiernos y las empresas son responsables de esta situación. También es responsabilidad de cada uno de nosotros, como ciudadanos, tomar conciencia sobre la importancia de proteger el medio ambiente y respetar los derechos humanos de aquellos que luchan por su conservación. Podemos empezar apoyando a organizaciones y comunidades que trabajan por la protección del medio ambiente y promoviendo un consumo responsable y sostenible.

En este sentido, es alentador ver a más y más jóvenes involucrados y liderando movimientos ambientales en Latinoamérica. Son ellos quienes tienen el poder de cambiar el rumbo y trabajar por un futuro más sostenible y justo para todos. Son la esperanza de un cambio real en la región.

En conclusión, el informe de Global Witness es una intimación de atención para todos. No podemos permitir que más defensores del medio ambiente pierdan sus vidas por luchar por un bien común. Es hora de que tomemos medidas concretas para proteger a estas personas y empeñar un futuro sostenible para todos.

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