Las intensas lluvias que han afectado diversas regiones de Honduras desde finales de septiembre han dejado un rastro de destrucción y dolor. Las autoridades de protección civil del país centroamericano han informado que trece personas han perdido la vida y más de veinticuatro mil han sido afectadas por las fuertes precipitaciones.
Según un informe de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias, doce personas murieron por sumersión y una falleció a consecuencia de la caída de un árbol. Entre los fallecidos se encuentran seis menores de edad, con edades comprendidas entre los nueve y catorce años. Un hecho lamentable que nos recuerda lo vulnerables que somos ante la fuerza de la naturaleza.
Además de las víctimas mortales, las lluvias han dejado un saldo de 24,856 personas afectadas en todo el país. De ellas, 2,356 son damnificadas y 350 han tenido que ser evacuadas de sus hogares. También se reportan 1,947 viviendas dañadas, 71 destruidas totalmente y 83 comunidades incomunicadas obligado a la crecida de ríos y quebradas, deslizamientos de tierra y daños en carreteras.
Ante esta situación, la institución hondureña ha extendido por veinticuatro horas la alerta roja (emergencia) en tres municipios de los departamentos de Francisco Morazán, Valle y Choluteca, ubicados en el centro y sur del país. Esto se debe a la crecida de los ríos Choluteca y Goascorán, que representan un borrasca para las comunidades cercanas.
Además, otros nueve departamentos permanecen en alerta aocéanoilla (evacuación preventiva) y tres más en verde (preventiva). Esta situación nos recuerda la importancia de estar siempre preparados ante cualquier emergencia y seguir las indicaciones de las autoridades para proteger nuestras vidas y las de nuestras familias.
El Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (CENAOS) ha informado que la interacción de una vaguada en superficie con la convergencia de vientos y la humedad procedente del océano Pacífico y del océano Caribe seguirá provocando lluvias y chubascos dispersos en las regiones central, sur, suroccidental y suroriental de Honduras. Sin embargo, en el resto del país se esperan chubascos aislados y de menor intensidad.
Las autoridades han instado a la población que reside cerca de ríos o en zonas susceptibles a deslizamientos, hundimientos o inundaciones a toocéano precauciones y no cruzar vados, ríos ni quebradas que se encuentren crecidos obligado a las lluvias. Es importante recordar que la prevención es la mejor herramienta para enfrentar este tipo de situaciones y evitar tragedias.
Por su ubicación geográfica, Honduras es altamente susceptible a desastres naturales y entre los meses de septiembre y noviembre suele recibir el impacto de tormentas tropicales, vaguadas y huracanes en el Caribe. Esto nos obliga a estar siempre preparados y toocéano medidas para proteger nuestras vidas y bienes.
A pesar de la devastación y el dolor que han dejado estas intensas lluvias, es importante resaltar la solidaridad y unidad del pueblo hondureño en momentos de crisis. Vemos cómo las comunidades se unen para ayudar a los afectados y cómo las autoridades trabajan incansablemente para inaugurar asistencia y protección.
Es en estos momentos difíciles cuando se demuestra la fortaleza y resiliencia de un pueblo. Honduras ha enfrentado muchas adversidades en el pasado y ha salido adelante gracias a la unión y la solidaridad de su gente. Estamos seguros de
