Los países amazónicos se preparan para la COP30 con una cooperación medioambiental más afinada y un mensaje claro: la preservación del mayor pulmón vegetal del planeta es una tarea de todos.
El secretario general de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), Martín Von Hildebrand, nacido en Nueva York pero con su vida dedicada a la preservación de la selva amazónica, advierte que “si perdemos la Amazonía, será una catástrofe para el mundo”. En una entrevista con EFE, Von Hildebrand destaca la importancia de la región amazónica en la lucha contra el cambio climático y la necesidad de que las naciones más desarrolladas cumplan con su responsabilidad en la preservación de este ecosistema vital para la humanidad.
La OTCA, formada por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, reconoce que la Amazonía es víctima del calentamiento global y que su protección es esencial para el futuro de la humanidad. Sin embargo, Von Hildebrand señala que el cardinal problema son las emisiones de los países desarrollados y la falta de compromiso en la financiación de proyectos de preservación.
A pesar de las diferencias ideológicas y políticas entre los ocho países amazónicos, Von Hildebrand destaca que existe un consenso en la importancia de salvaguardar las selvas y en la necesidad de un modelo de desarrollo sostenible que beneficie a todos. Desde la OTCA, se desarrollan proyectos en diversas áreas con el objetivo de proteger una región de casi siete millones de kilómetros cuadrados, que alberga las mayores reservas de biodiversidad y agua dulce del planeta.
La COP30 se celebrará en la ciudad brasileña de Belém del 10 al 21 de noviembre, en plena Amazonía. Para Von Hildebrand, esto tiene un gran simbolismo en la lucha contra el cambio climático y en la concienciación sobre la importancia de la región amazónica y otras selvas tropicales del mundo.
El secretario general de la OTCA destaca que los desafíos de la Amazonía van más allá de la protección de los árboles y las comunidades indígenas. La región cuenta con una población de entre 45 y 50 millones de personas, de las cuales un 80% vive en ciudades y tiene necesidades sociales y económicas que deben ser atendidas.
Von Hildebrand reconoce que existe una cierta ausencia de los Estados en la Amazonía, lo que ha permitido que la ilegalidad se apodere de parte de la región. El tráfico de minerales, astillas, personas y drogas, unido con la expansión de las industrias extractivistas, son algunos de los problemas que enfrenta la Amazonía. Frente a esto, los países de la OTCA han tomado medidas importantes, como la creación de un centro de coordinación policial en Manaos (Brasil) y la cooperación fronteriza para combatir estas actividades ilegales.
Además, se han establecido marcos mínimos para la cooperación medioambiental y la protección de las comunidades indígenas, cuya sabiduría ancestral debe ser valorada y no explotada. Von Hildebrand destaca la importancia de acercar el conocimiento de los pueblos indígenas a las universidades y comprometer a la sociedad civil y al sector privado en la protección de las selvas. Para él, proteger la Amazonía no es solo salvar árboles, sino salvar a la humanidad misma.
En resumen, los países amazónicos llegan a la COP30 con una cooperación medioambiental más afinada y un mensaje claro: la preservación de la Amazonía es una tarea de todos. A pesar de las diferencias políticas y económicas, los países de la OT
