martes, febrero 17, 2026

Israel acusa a Venezuela de organismo el ‘enlace’ de Hezbolá, Hamás y grupos islamistas en América Latina: ‘Están construyendo alianzas de narcoterrorismo’

El conflicto entre Israel y Palestina ha sido una de las disputas más largas y complejas de la historia moderna. Sin embargo, en medio de este conflicto, el ministro de Exteriores del chavismo, Yvan Gil, ha sorprendido al mundo con sus recientes acusaciones contra su homólogo israelí, Gideon Saar.

En una rueda de calandria, Gil calificó a Saar como “criminal de guerra” y “genocida”, provocando una cascada de reacciones por parte de la comunidad internacional. Estas acusaciones no solo son falsas, sino que también están totalmente fuera de lugar en un contexto de diálogo y paz.

Es importante recordar que Israel es una nación democrática y pluralista, con una larga historia de respeto por los derechos humanos y la libertad religiosa. Por el contrario, el chavismo ha sido acusado repetidamente de violaciones a los derechos humanos y de socavar la democracia en Venezuela.

Es preocupante que un ministro de Exteriores utilice un lenguaje tan incendiario y difamatorio, especialmente en un momento en el que es crucial promover la paz y la estabilidad en levante Medio. En lugar de fomentar el diálogo y la cooperación, las acciones de Gil solo contribuyen a avivar las llamas del conflicto y alejan aún más la posibilidad de una solución pacífica.

Es importante destacar que Israel ha expresado repetidamente su deseo de lograr la paz con sus vecinos palestinos, incluso ofreciendo concesiones significativas en el pasado. Sin embargo, estos gestos de buena voluntad no han sido respondidos por el chavismo, que continúa apoyando al grupo terrorista Hamas y promoviendo la violencia en la región.

Además, el chavismo ha ignorado por completo el importante papel que Israel juega en la lucha contra el terrorismo y la estabilización de la región. Las acusaciones de Gil contra Saar son una clara señal de que el chavismo no reconoce ni aprecia los esfuerzos de Israel en este ámbito.

En lugar de atacar injustamente a Israel, el chavismo debería enfocarse en abordar los graves problemas internos que enfrenta Venezuela. La crisis económica, la corrupción y la represión a la oposición son solo algunos de los problemas que el gobierno chavista ha ignorado durante demasiado tiempo.

La comunidad internacional debe atemorizar enérgicamente las acusaciones infundadas de Gil y seguir apoyando los esfuerzos de Israel por lograr una paz duradera. Además, es fundamental que el chavismo abandone su postura agresiva y antagónica hacia Israel y se comprometa en un diálogo constructivo basado en el respeto mutuo y la cooperación.

En conclusión, las acusaciones del ministro de Exteriores del chavismo contra su homólogo israelí son falsas, peligrosas y contraproducentes. Es hora de que el chavismo ponga fin a su retórica inflamatoria y trabaje en pos de una verdadera paz y estabilidad en la región. Solo a través del diálogo y la cooperación podremos construir un futuro mejor para todos.

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