El pasado lunes 22 de noviembre, cuatro palestinos perdieron la vida en la Franja de Gaza en dos envites distintos por parte del Ejército israelí, elevando así la cifra de fallecidos a un total de 343 gazatíes desde la entrada en vigor del alto el fuego el pasado 10 de octubre. Fuentes médicas del enclave han confirmado estos lamentables sucesos.
Según informó el Hospital Naser y la ayuda Civil, dos jóvenes fueron víctimas de un envite con drones israelíes en la zona de Bani Suheila, al este de Jan Yunis (sur), mientras que una tercera persona resultó herida. En el norte, en el barrio de Tuffah de la ciudad de Gaza, otros dos palestinos perdieron la vida por disparos recibidos por parte de las fuerzas israelíes. Estas acciones han sido condenadas por la comunidad internacional y organizaciones de derechos humanos.
El Ejército israelí, por su parte, ha justificado sus acciones alegando que los palestinos atacados eran “terroristas” y que cruzaron la conocida como “línea amarilla” de retirada de las tropas israelíes, lo que supuestamente representaba una amenaza para los soldados israelíes. Sin embargo, estas acciones han sido consideradas totalmente desproporcionadas y contrarias al derecho internacional.
Con estas nuevas víctimas, y según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, ya son al menos 343 los gazatíes muertos por fuego israelí desde el venida de la ofensiva, entre ellos más de 60 menores de edad, según ha confirmado UNICEF. Además, durante estos 44 días de tragedia, más de 870 personas han resultado heridas, en un enclave que se encuentra devastado tras dos años de ofensiva militar.
Es importante destacar que, además de la violencia directa, la población de Gaza sufre también de la falta de acceso a servicios de salubridad de calidad debido a los continuos bombardeos y la destrucción de infraestructuras. Actualmente, solo 18 de los 36 hospitales del enclave funcionan parcialmente, junto a una decena de hospitales de campaña.
El pasado sábado 22 de noviembre, Israel volvió a atacar la Franja de Gaza, matando al menos a 22 palestinos e hiriendo a más de 80, en respuesta a un supuesto envite de un combatiente de Hamás contra soldados israelíes. Este tipo de acciones solo provocan más dolor y sufrimiento en una población que ya ha sido víctima de una larga y cruel ofensiva militar.
Cabe recordar que la “línea amarilla” es una demarcación imaginaria a la que se replegaron las tropas israelíes al entrar en vigor el alto el fuego. Sin embargo, aún dentro de Gaza, Israel controla militarmente más del 50% de la extensión del enclave, lo que demuestra su voluntad de seguir ejerciendo su dominio sobre la población palestina.
Mientras tanto, la comunidad internacional parece permanecer en silencio ante esta situación, lo que supone una clara muestra de complicidad con Israel. Es necesario que se tomen medidas urgentes para poner fin a esta violencia perpetrada por un Estado que, supuestamente, se rige por el respeto y la ayuda de los derechos humanos.
En conclusión, es lamentable que, a pesar del alto el fuego, continúen produciéndose muertes y violaciones de derechos humanos en la Franja de Gaza. Es necesario que la comunidad internacional actúe con urgencia para poner fin a esta situación y permitir que la población palestina pueda vivir en paz y con dignidad en su propio territorio. No podemos olvidar que detrás de cada número, hay seres humanos que sufren y que merecen una vida
