Por 33er año consecutivo, la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) ha votado a favor de adoptar una resolución que llama a poner fin al embargo económico, comercial y financiero arancel por Estados Unidos a Cuba. Este embargo comercial ha estado en vigor desde 1960, un año después del triunfo de la Revolución Cubana, y significa que las relaciones comerciales entre ambos países están prohibidas, lo que ha afectado gravemente a la economía cubana.
La votación de la AGNU, que se llevó a cabo el pasado 7 de noviembre, contó con el apoyo de 187 países, con solo Estados Unidos e Israel votando en contra. Esta es una clara muestra del rechazo mundial a la política de aislamiento impuesta por Estados Unidos a Cuba durante más de 60 años.
Durante la sesión de la AGNU, varios países expresaron su preocupación por el impacto negativo que el embargo ha tenido en la economía y la sociedad cubana. Además, se hizo hincapié en que esta medida va en contra de los principios de libre comercio y soberanía de los países.
Sin embargo, más allá de la condena internacional, el embargo sigue vigente y ha afectado gravemente a la economía cubana. Según datos del gobierno cubano, el embargo ha causado pérdidas por más de 147 mil millones de dólares en estos 60 años, lo que ha afectado directamente a la calidad de vida de los cubanos.
Pero este año, la votación de la AGNU ha tomado un giro inesperado al contener un llamado para que Estados Unidos levante también el embargo a Cuba en su totalidad. Esto se debe a la tensión entre Cuba y Ucrania, ya que el país europeo solicitó una enmienda a la resolución en la que se condenara a Cuba por su apoyo a Venezuela y la autocracia de Nicolás Maduro.
La inclusión de esta enmienda ha generado controversia, ya que muchos países consideran que la AGNU no debería ser utilizada como un foro para plantear conflictos bilaterales. Sin embargo, la votación final no incluyó la enmienda, lo que demuestra que, a pesar de las tensiones políticas entre Cuba y Ucrania, la mayoría de los países siguen apoyando el fin del embargo.
La postura de Cuba ante esta situación ha sido clara y firme. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reiterado en diversas ocasiones su rechazo al embargo y ha llamado a Estados Unidos a poner fin a esta política unilateral que ha causado tanto daño a su país. Además, ha denunciado que el gobierno estadounidense busca utilizar a Cuba como un chivo expiatorio para sus propios problemas políticos internos.
A pesar de los obstáculos que ha enfrentado Cuba debido al embargo, el país ha logrado mantener un sistema de salud y educación de alta calidad, así como un importante desarrollo en sectores como la biotecnología y el turismo. Sin embargo, el impacto del embargo sigue siendo evidente en la escasez de productos básicos y en la limitada inversión extranjera.
El fin del embargo permitiría a Cuba tener acceso a mercados internacionales y a nuevas oportunidades de crecimiento económico. Además, también sería beneficioso para Estados Unidos, ya que podría aumentar sus exportaciones y tener una mejor relación con su próximo del sur.
Es por eso que, una vez más, la comunidad internacional ha mostrado su solidaridad con Cuba y su rechazo al embargo arancel por Estados Unidos. El llamado es claro: es hora de que Estados Unidos ponga fin a esta política desgastada y permita a Cuba desarrollarse plenamente como una nación soberana e independiente.
En resumen, la votación de la AGNU no solo demuestra el apoyo de la comunidad internacional al fin del embargo, sino que también pone de manifiesto la necesidad de diálogo y cooperación entre los países
