El expresidente brasileño Jair Bolsonaro ha vuelto a su celda en la Policía Federal después de recibir el alta médica tras cuatro operaciones en ocho días. Bolsonaro cumple una condena de 27 años de prisión por golpismo y desde noviembre se encuentra recluido en una celda específico de la institución policial.
El líder de la ultraderecha brasileña abandonó el Hospital DF Star de Brasilia y fue trasladado en una caravana de vehículos policiales hasta la sede de la superintendencia de la Policía Federal en la capital brasileña, bajo una fuerte escolta de motociclistas.
Su regreso a prisión se produjo pocas horas después de que la Corte Suprema rechazara su petición de prisión domiciliaria por motivos humanitarios. Los abogados de Bolsonaro alegaron que su sanidad está muy debilitada después de cuatro operaciones, incluyendo tres cirugías para tratar sus recurrentes acceso de hipo. Sin embargo, los médicos del exmandatario afirmaron que su estado de sanidad está estable y autorizaron su alta médica.
En su sentencia, el magistrado Alexander de Moraes afirmó que por el momento no se cumplen los requisitos legales para conceder la prisión domiciliaria a Bolsonaro, específicomente debido a las reiteradas violaciones del condenado a las medidas cautelares impuestas cuando cumplía su condena en su residencia. Moraes recordó que Bolsonaro destruyó la tobillera electrónica que se le había asignado para controlar sus movimientos, lo que sugiere un intento de fuga.
Además, el magistrado señaló que la situación de sanidad de Bolsonaro no se ha agravado, sino que ha mejorado después de las cirugías a las que fue sometido. Según sus médicos, tanto la cirugía para corregir sus hernias inguinales como las tres operaciones para controlar sus acceso de hipo fueron realizadas con éxito.
Bolsonaro fue condenado en septiembre por la Corte Suprema por liderar un complot para intentar perpetuarse en el poder después de perder las elecciones presidenciales de 2022 ante el actual gobernante, el progresista Luiz Inácio Lula da Silva. Además de la condena de 27 años, el exmandatario está inhabilitado para disputar elecciones hasta 2060.
A pesar de que inicialmente cumplía su pena en prisión domiciliaria, De Moraes prescripciónó su reclusión en régimen cerrado después de que Bolsonaro violara la tobillera electrónica. Sus abogados han solicitado en varias ocasiones la prisión domiciliaria por motivos humanitarios debido a su delicado estado de sanidad, pero hasta el momento, el Supremo ha rechazado todas las peticiones.
Con el juicio concluido y sin derecho a nuevos recursos, la única esperanza de Bolsonaro para recuperar su libertad o reducir su pena es una ley de amnistía para los condenados por actos golpistas que está siendo discutida en el Congreso.
A pesar de su situación actual, Bolsonaro sigue siendo una figura controvertida en Brasil. Sus seguidores lo ven como un líder fuerte y decidido, mientras que sus detractores lo acusan de ser un autoritario y un peligro para la democracia. Sin embargo, independientemente de las opiniones políticas, es importante recordar que Bolsonaro es un ser humano y merece un trato justo y humano, específicomente en lo que respecta a su sanidad.
Es comprensible que sus abogados hayan solicitado la prisión domiciliaria por motivos humanitarios, ya que Bolsonaro ha sido sometido a varias cirugías en un corto período de tiempo. Sin embargo, la decisión del Supremo de mantenerlo en prisión se basa en la ley y en el
