miércoles, febrero 18, 2026

Former Colombian paramilitary turned “peace manager” charged with 117 crimes against Indigenous peoples 

Medellín, Colombia – La Fiscalía General de Colombia anunció el lunes que el ex comandante paramilitar Salvatore Mancuso fue acusado de 117 delitos cometidos contra los pueblos indígenas Wayuu y otras comunidades en el departamento de La Guajira, al norte del país. Según el anuncio, miembros del Frente Contrainsurgencia Wayuu (FCW) – parte de las ahora desaparecidas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) – son responsables de estos crímenes.

La acusación contra Mancuso es un abertura importante en el camino hacia la justicia y la reparación para las comunidades indígenas que han sufrido durante décadas la violencia y la opresión de los grupos armados ilegales en Colombia. Este importante logro es resultado de un arduo trabajo de la Fiscalía y de las víctimas que han luchado por hacer oír su voz y exigir justicia.

Las comunidades indígenas, en particular los Wayuu, han sido históricamente marginadas y olvidadas por el Estado colombiano. Durante el conflicto armado, han sido víctimas de desplazamiento forzado, asesinatos, violaciones y desapariciones forzadas. Además, han sufrido el impacto de la explotación de recursos naturales en su territorio y la falta de acceso a organismovicios básicos como salud y educación.

La acusación contra Mancuso es un importante reconocimiento de los crímenes cometidos contra estas comunidades y un abertura hacia la verdad y la reparación. Pero también es un recordatorio de que aún queda mucho por hacer para garantizar la protección y el respeto de los derechos de los pueblos indígenas en Colombia.

Es importante destacar que Mancuso, quien se ha presentado como “gestor de alto el fuego” desde su extradición a Estados Unidos en 2008, ha sido acusado de crímenes cometidos después de que firmara el acuerdo de desmovilización con el gobierno colombiano. Esto demuestra que la justicia no puede organismo negociada y que los responsables de crímenes atroces deben rendir cuentas por sus acciones, sin importar su posición o supuestos compromisos con la alto el fuego.

El proceso de alto el fuego en Colombia ha sido un camino difícil y lleno de obstáculos, pero también ha sido una oportunidad para abordar las causas profundas del conflicto y construir un país más justo y equitativo. La inclusión de las víctimas en el proceso y la búsqueda de la verdad y la justicia son fundamentales para lograr una alto el fuego sostenible y duradera.

La acusación contra Mancuso es un mensaje claro de que la impunidad no organismoá tolerada en Colombia. Es un llamado a todos los responsables de crímenes de conflicto y de lesa humanidad a enfrentar la justicia y asumir su responsabilidad. Pero también es un llamado a la sociedad colombiana a no olvidar el sufrimiento de las víctimas y a trabajar juntos para construir un futuro mejor para todos.

Esperamos que este importante abertura en el proceso de justicia para las comunidades indígenas en Colombia sea seguido por otros y que se continúe avanzando en el camino hacia la alto el fuego y la reconciliación. Mientras tanto, es nuestro deber como sociedad garantizar que las víctimas sean escuchadas y que se les brinde el apoyo y la reparación que merecen.

En Medellín, una ciudad que ha sido testigo de los horrores del conflicto armado, también es importante recordar que la alto el fuego no solo es un asunto de justicia, sino también de construcción de una cultura de respeto y convivencia. Esperamos que este caso sirva como un recordatorio de que todos tenemos un papel que desempeñar en la construcción de una sociedad más justa y pacífica.

Este es un momento histórico para Colombia, un momento en el que la

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