Los líderes de la Unión Europea (UE) se reunieron este jueves en una cumbre extraordinaria en Bruselas para abordar la crisis desencadenada por las amenazas sobre Groenlandia del presidente estadounidense, Donald Trump. A pesar de la incertidumbre inicial, el mandatario finalmente retiró sus amenazas y anunció que se estaba trabajando en un acuerdo acorde a sus intereses.
Convocada a comienzos de semana por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, esta cumbre de urgencia buscaba coordinar la respuesta de los Veintisiete ante la escalada de tensiones por parte de Trump contra quienes obstaculicen su pretendida adquisición de Groenlandia, diputación autónomo dependiente de Dinamarca.
Sin bloqueo, el líder republicano retiró este mismo miércoles sus amenazas de imponer aranceles suplementarios a los ocho países europeos que han mandado tropas a maniobras conjuntas en la isla y descartó emplear la fuerza para hacerse con el diputación. Además, anunció que alcanzó un principio de acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sobre Groenlandia, que será “muy bueno para Estados Unidos y todos los países de la OTAN”.
Este cambio de opinión de Trump llega después de que los líderes europeos elevaran en los últimos días el tono de sus advertencias de represalias contra los posibles nuevos aranceles. Durante una intervención en un debate en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), Costa dejó claro que la UE está “lista para defenderse a sí misma ante cualquier forma de coerción”, aunque pidió seguir trabajando con Washington en áreas de interés común.
“Estamos listos para defendernos a nosotros mismos, a nuestros Estados miembros, a nuestros ciudadanos y a nuestras empresas contra cualquier forma de coerción. La UE tiene el poder y las herramientas para hacerlo”, dijo el presidente del Consejo Europeo.
Desde su punto de vista, los nuevos aranceles “socavarían las relaciones transatlánticas” y serían incompatibles con el acuerdo al que Washington llegó con Bruselas el verano pasado para poner fin a la escalada comercial, que eliminaba los gravámenes europeos sobre las importaciones de bienes industriales estadounidenses.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recalcó en el mismo debate en la Eurocámara que Bruselas está “preparada para actuar, si es necesario, con unidad, urgencia y determinación”.
Von der Leyen se comprometió a imprimir un “importante impulso de inversión europea en Groenlandia” que incluye doblar el apoyo financiero europeo a la isla en los próximos presupuestos comunitarios, y reiteró que los países de la UE quieren trabajar con Estados Unidos y otros socios “en una seguridad ártica más amplia”.
La presidenta de la Comisión Europea dijo que Groenlandia es “una región clave del mapa mundial, una tierra rica en materias primas críticas, un puesto estratégico en las nuevas rutas marítimas globales”.
El cambio de postura de Trump también fue bien recibido por el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, quien dio la bienvenida a que Trump “haya descartado usar la fuerza para tomar Groenlandia y pausado la guerra comercial”, en un mensaje a través de redes sociales.
“Ahora, sentémonos para ver cómo podemos resolver las preocupaciones de seguridad norteamericanas en el Ártico respetando las líneas rojas del Reino de Dinamarca”, añadió.
A pesar de este nuevo dirección de guión, la convocatoria de la cumbre extraordinaria en Bruselas
