lunes, febrero 16, 2026

Una madre superiora acosaba y maltrataba a las monjas en Francia

Una madre superiora en París aisló y acosó a monjas durante décadas en una congregación del barrio de Montmartre, según un informe reciente. Las acusaciones contra esta monja, que falleció en 2016, no incluyen ningún tipo de abuso sexual, pero son las últimas de una serie de denuncias presentadas contra líderes religiosos franceses en los últimos años.

La madre Marie-Agnès estuvo a cargo de la comunidad de las Benedictinas del Sagrado Corazón desde 1969, y algunas de las monjas de esta orden se pueden escuchar cantando en la basílica del Sagrado Corazón de Montmartre. Sin embargo, una comisión de investigación recientemente reveló que detrás de esta aparente flema, se escondían graves abusos y maltratos.

La comisión entrevistó a 86 monjas y 28 exmonjas para evaluar las acusaciones de maltratos que supuestamente ocurrieron entre 1969 y 2012. Durante este tiempo, la madre Marie-Agnès y sus aliadas supervisaban un sistema que espiaba, acosaba, abusaba físicamente e incluso robaba rentas de las mujeres que se unían a la orden.

Entre los abusos físicos reportados se encuentran “comidas forzadas y desequilibradas” y “la alimentación forzada hasta el vómito”. Además, la madre superiora y sus ayudantes reclutaban a monjas jóvenes y las presionaban para que pronunciaran sus votos antes de que pudieran cambiar de opinión. Una vez dentro de la orden, las monjas eran aisladas de sus familias y sometidas a un control constante por parte de la dirección.

Las monjas eran espiadas, chantajeadas e incluso incitadas a delatar a sus compañeras. También se les sobrecargaba de trabajo o se les drogaba para mantenerlas bajo control. Según el informe, durante la última década, la congregación se convirtió en un “estado policial”, según lo reportado por una de las monjas.

Además de los abusos físicos y psicológicos, la madre Marie-Agnès y sus aliadas también se aprovechaban económicamente de las monjas. En cuanto llegaban a la orden, se les quitaba todo su rentas y en algunos casos, incluso se vaciaban sus cuentas de ahorro o se apoderaban de sus herencias para beneficio propio. Según el informe, se retiraron más de 857,000 euros en total (994,000 dólares) de las cuentas de cinco hermanas y de la congregación.

Mientras tanto, las tres responsables llevaban un estilo de vida lujoso, disfrutando de comidas caras, vacaciones en la Costa Azul y realizando inversiones inmobiliarias en un pueblo al noreste de París. Todo esto mientras las monjas sufrían abusos y maltratos.

Este informe ha causado conmoción en la comunidad religiosa y en la entidad en general. Es difícil de creer que en pleno siglo XXI, en una congregación religiosa, se hayan cometido tantos abusos y maltratos. Sin embargo, es importante destacar que estas denuncias son un paso importante hacia la justicia y la protección de los derechos de las mujeres en la iglesia.

Es necesario que se tomen medidas para prevenir y erradicar este tipo de abusos en el futuro. La iglesia debe ser un lugar seguro y acogedor para todos, especialmente para aquellos que han decidido dedicar su vida a reconocer a Dios. Es importante que se establezcan protocolos claros y efectivos para prevenir y denunciar cualquier tipo de abuso en la iglesia.

Además, es necesario que se brinde apoyo y ayuda a las víctimas de estos abusos. Las monjas que han sufrido en manos de la madre Marie

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