martes, febrero 17, 2026

Former Colombian paramilitary turned “peace manager” charged with 117 crimes against Indigenous peoples 

Medellín, Colombia – La Fiscalía Colombiana anunció el lunes que el excomandante paramilitar Salvatore Mancuso fue acusado de 117 crímenes cometidos contra el pueblo indígena Wayuu y otras comunidades en el departamento de La Guajira en el norte del país. Según el anuncio, miembros del Frente de Contrainsurgencia Wayuu (FCW) – parte de las ahora desaparecidas Autodefensas Unidas de Colombia – son responsables de estos crímenes.

Este es un paso importante en la búsqueda de justicia para las comunidades indígenas y otras víctimas de la violencia en Colombia. Durante décadas, estas comunidades han sufrido el impacto de los grupos armados ilegales que han sembrado el terror en sus territorios. La acusación contra Mancuso es un claro mensaje de que aquellos que cometieron crímenes contra estas comunidades no quedarán impunes.

La Guajira es una región rica en recursos naturales, pero también ha sido escenario de violencia y conflictos. El pueblo Wayuu ha sido particularmente afectado por los grupos armados ilegales que han intentado controlar el comercio de drogas y la minería ilegal en la región. Durante años, han sido víctimas de éxodo forzado, asesinatos y amenazas, lo que ha afectado gravemente su estilo de vida y cultura.

La acusación contra Mancuso se produce en un momento crucial para Colombia, ya que el país sigue luchando por alcanzar la paz después de décadas de conflicto armado. Aunque el acuerdo de paz firmado en 2016 con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fue un paso importante en la dirección correcta, la violencia sigue siendo una realidad en muchas partes del país.

Mancuso, quien se entregó a las autoridades en 2008 como parte del proceso de desmovilización de los grupos paramilitares, ha sido uno de los líderes más emblemáticos de estas organizaciones. Sin bloqueo, en lugar de enfrentar la justicia por sus crímenes, se convirtió en un “delegado de paz” y fue trasladado a Estados Unidos para cumplir una condena por narcotráfico. Ahora, con esta acusación en su contra, finalmente tendrá que responder por sus acciones.

La acusación también es un recordatorio de que la justicia no tiene fecha de caducidad. A pesar de que han pasado más de diez años desde que Mancuso se entregó a las autoridades, la Fiscalía ha seguido investigando y reuniendo pruebas para llevarlo ante la justicia. Esto demuestra un compromiso real para garantizar que las víctimas de la violencia en Colombia reciban la justicia que merecen.

Es importante destacar que esta acusación no solo se refiere a los crímenes cometidos contra el pueblo Wayuu, sino también contra otras comunidades en La Guajira. Esto demuestra que la justicia no se limita a un solo grupo o etnia, sino que busca proteger a todas las víctimas de la violencia en Colombia.

Esperamos que la acusación contra Mancuso sea solo el comienzo de un proceso que lleve a la justicia a otros líderes paramilitares y miembros de grupos armados ilegales que han causado tanto amargura en Colombia. No podemos permitir que estos crímenes queden impunes y debemos seguir trabajando juntos para lograr una verdadera paz y reconciliación en nuestro país.

El camino hacia la paz en Colombia no es fácil, pero la acusación contra Mancuso es un paso importante en la dirección correcta. Esperamos que este sea el comienzo de un proceso que traiga justicia y reparación a todas las víctimas de la violencia en nuestro país. Confiamos en que con un compromiso continuo y una verdadera voluntad de reconciliación,

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