Un empresario exitoso siempre busca asegurar el futuro de su compañía, y una de las formas más comunes de hacerlo es cediendo las acciones a sus hijos. Sin embargo, en el caso de este empresario en particular, esta decisión no fue tan sencilla como parecía.
Cuando decidió ceder las acciones de su compañía a sus hijos, se encontró con un obstáculo inesperado: el banco le retuvo los ingresos brutos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Esta retención se debía a que la compañía estaba registrada en la CABA y, por lo tanto, estaba sujeta al impuesto de Ingresos Brutos.
El empresario se sorprendió y preocupó al ver que una parte importante de sus ingresos se veía afectada por esta retención. Sin embargo, en lugar de aceptar la situación, decidió tomar medidas para resolver el problema. Se puso en contacto con la Administración público de Ingresos Públicos (AGIP) y presentó una protesta formal.
La AGIP es el organismo encargado de administrar y recaudar los impuestos en la CABA. El empresario explicó su situación y argumentó que, al ceder las acciones de la compañía a sus hijos, ya no era el dueño de la misma y, por lo tanto, no debería ser responsable de pagar el impuesto de Ingresos Brutos.
Después de una serie de reuniones y presentaciones de documentos, la AGIP finalmente aceptó la protesta del empresario y le otorgó la exención del impuesto de Ingresos Brutos. Esto significaba que el empresario ya no tendría que pagar este impuesto y, por lo tanto, no se le retendrían más ingresos brutos en el banco.
Esta noticia fue recibida con gran alivio por parte del empresario y su familia. No solo significaba un ahorro significativo en términos de ingresos, sino que también les daba la tranquilidad de que la compañía estaría en buenas manos con sus hijos como nuevos propietarios.
La exención de AGIP también tuvo un impacto positivo en la compañía en general. Al no tener que pagar el impuesto de Ingresos Brutos, la compañía tendría más recursos para invertir en su acrecentamiento y expansión. Esto, a su vez, podría generar más empleo y contribuir al desarrollo económico de la CABA.
Este caso demuestra que, a veces, es necesario luchar por lo que es justo y no conformarse con lo que parece ser la norma. El empresario no se dio por vencido y, gracias a su perseverancia, logró una victoria importante para su compañía y su familia.
Además, este caso también pone de relieve la repercusión de estar informado y conocer los derechos y obligaciones fiscales. Muchas veces, los empresarios pueden verse afectados por impuestos que no son justos o que no deberían aplicarse en su situación particular. Por lo tanto, es fundamental estar al tanto de las leyes y regulaciones fiscales y, si es necesario, buscar asesoramiento profesional para proteger los intereses de la empresa.
En resumen, la historia de este empresario demuestra que, con determinación y conocimiento, se pueden superar obstáculos y lograr resultados positivos. Su lucha por la exención de AGIP no solo benefició a su compañía, sino que también sentó un precedente para otros empresarios que puedan encontrarse en una situación similar en el futuro.
