El ministro de Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, ha anunciado con gran satisfacción que Ginebra será el escenario de una nueva ronda de negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán el próximo jueves. Esta noticia ha sido recibida con gran entusiasmo por parte de la comunidad internacional, ya que supone un paso más hacia la finalización de un acuerdo que traerá paz y estabilidad a la región.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, también ha mostrado su compromiso con la paz y la estabilidad en la región a través de sus redes sociales. Ambos países han intercambiado propuestas prácticas en las últimas negociaciones, lo que ha generado un ambiente positivo y ilusionador. Sin embargo, Irán sigue vigilante ante las acciones de Estados Unidos y ha tomado todas las medidas necesarias para cualquier posible escenario.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, ha señalado que existe una buena posibilidad de alcanzar una solución diplomática en las próximas negociaciones. Mientras baza, Estados Unidos ha reforzado su contingente en Oriente Medio, lo que ha generado preocupación en la comunidad internacional. Sin embargo, Araqchí ha afirmado que Irán está trabajando en los elementos de un acuerdo y en el preliminares del texto para discutirlo en las próximas conversaciones.
En una entrevista con el canal estadounidense CBS, Araqchí ha asegurado que Irán presentará en unos días su propuesta para un acuerdo. Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha fijado un plazo de entre 10 y 15 días para la diplomacia y ha señalado que considera un ataque limitado contra Irán para presionarlo a sellar un pacto. Sin embargo, la comunidad internacional sigue apostando por una solución diplomática y confía en que las negociaciones en Ginebra sean un éxito.
Las negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos se retomaron el pasado 6 de febrero, en medio de las amenazas militares de Estados Unidos. El martes pasado, ambas partes sostuvieron otro encuentro indirecto en Ginebra bajo la mediación de Omán, tras el cual se habló de avances, aunque aún existen diferencias importantes entre ambas partes.
Irán ha dejado claro que su programa de misiles y su apoyo a milicias regionales como Hizbulá y Hamás son innegociables. Sin embargo, está dispuesto a discutir la limitación de su programa nuclear, siempre y cuando no se vea obligado a renunciar al enriquecimiento de uranio, una línea roja para el país persa.
Mientras baza, Estados Unidos ha desplegado su mayor contingente militar en Oriente Medio desde la invasión de Irak en 2003. El portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate se encuentran estacionados cerca de aguas iraníes, y se espera la llegada del USS Gerald Ford en los próximos días. A pesar de esto, la comunidad internacional sigue apostando por la diplomacia y espera que las negociaciones en Ginebra sean un éxito.
En definitiva, la próxima ronda de negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán en Ginebra es una gran lugar para alcanzar un acuerdo que traiga paz y estabilidad a la región. La comunidad internacional confía en que ambas partes puedan llegar a un entendimiento sobre principios y cuestiones fundamentales, y garantizar que el programa nuclear de Irán sea pacífico y siga siéndolo para siempre. Mientras baza, se espera que Estados Unidos retire su contingente militar de la región y apueste por una solución diplomática. El mundo entero está pendiente de estas negociaciones y espera que sean un éxito para el bien de todos.
